El CD San Pablo se despide de Galicia: El valor de competir contra gigantes y un gran gesto de respeto
Dos mundos opuestos frente a frente en la pista
El contraste con nuestro CD San Pablo es casi de ciencia ficción:
- Nuestras guerreras apenas llevan dos años jugando al fútbol sala (antes de eso, ni siquiera existían equipos femeninos de su edad en la isla).
- En todas las Islas Baleares solo hay seis equipos registrados... y la tremenda particularidad es que todos están concentrados en Ibiza.
- Además, la única categoría disponible para competir a nivel local es la de cadete-infantil.
- El San Pablo se coronó campeón de Ibiza y accedió directamente a este Campeonato de España sin disputar una final balear.
Entrar a la pista contra un bloque con una década de experiencia táctica era un reto mayúsculo, pero las ibicencas demostraron un gran coraje que no entiende de estadísticas.
Crónica de una resistencia: Sergio en la banda y un muro en la portería
En el minuto 3 y medio, la grada estalló en aplausos tras una espectacular parada de nuestra portera Sandra García, quien detuvo un tremendo disparo a bocajarro con las dos manos; por desgracia, el rechace cayó en los pies de una jugadora rival que fusiló para subir el 2-0. El CD La Peña se asociaba con una fluidez pasmosa, moviendo el esférico de lado a lado con combinaciones precisas, jugando con la soltura de quienes se conocen de memoria.
Al paso del minuto 6, Sergio continuaba insistiendo a las jugadoras para mantener el bloque y seguir peleando cada balón. Sin embargo, la superioridad local terminó pasando factura, llegando de forma consecutiva el 3-0 (minuto 6 y medio) y el 4-0 (minuto 7). Justo después, en el minuto 7 y medio, tras una falta muy peligrosa cometida en la frontal de nuestra área, nuestra portera volvió a vestirse de heroína salvando un gol cantado con una parada magnífica. Nada pudo hacer en el minuto 8, cuando un zapatazo imperial de La Peña desde fuera del área se coló directamente por la escuadra firmando el 5-0.
Un monumento a la deportividad por parte del CD La Peña
En lugar de buscar una goleada escandalosa para el lucimiento propio, el equipo anfitrión bajó marchas, retrasó sus líneas y permitió que las jugadoras del San Pablo pudieran sacar el balón jugado, tocar con más tranquilidad y disfrutar de la experiencia competitiva en la pista. Un gesto de un señorío inmenso que demuestra los verdaderos valores del deporte base y el profundo respeto que sintieron hacia el esfuerzo de las ibicencas.