«Chámome Julia» se presenta en El Franco: del éxito deportivo a una historia de superación y futuro
25/08/2026
19:57
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AquiDeporte
Julia Vaquero reivindicó en A Caridá su preparación para iniciar una nueva etapa personal y laboral y agradeció el respaldo recibido durante los últimos años.
El Salón de Plenos del Ayuntamiento de El Franco, en A Caridá (Asturias), acogió ayer, a las 20:00 horas, la presentación de Chámome Julia, obra escrita por Isidoro Hornillos que recorre la trayectoria deportiva y, sobre todo, la dimensión personal y humana de la atleta gallega Julia Vaquero. El encuentro fue impulsado por Pep Ribas, organizador de la Milla Urbana de Ibiza, y contó también con la presencia del concejal de Deportes de El Franco, Julio César García, el presidente del Club A Caridá Atletismo, José Ramón Iglesias, la atleta Julia Vaquero e Isidoro Hornillos, además de público de la zona que se acercó al salón consistorial para asistir a la presentación.
Una Julia preparada para una nueva etapa
Uno de los momentos más significativos del encuentro llegó con la intervención de la propia Julia Vaquero, quien relató algunos episodios de su vida recogidos en Chámome Julia y habló abiertamente de su situación actual y del proceso recorrido durante los últimos años. Tras las diferentes terapias y procesos de recuperación desarrollados, Vaquero quiso presentarse ante la sociedad desde una perspectiva de futuro, definiéndose como una mujer «preparada y formada para aportar su experiencia y asumir responsabilidades laborales». Su intervención permitió trasladar al público uno de los mensajes esenciales que subyacen en la obra: detrás de la deportista de alto nivel existe una persona que debe afrontar una nueva realidad cuando desaparecen los entrenamientos, las competiciones y los objetivos que durante muchos años ordenaron prácticamente toda su vida. Vaquero expresó asimismo su agradecimiento a las numerosas personas, muchas de ellas anónimas, que le prestaron ayuda en diferentes momentos. Destacó especialmente el respaldo recibido durante los últimos años por parte del Comité Olímpico Español, presidido por el gallego Alejandro Blanco, así como la colaboración de la Real Federación Española de Atletismo, la Federación Gallega de Atletismo y la empresa Fe Seguros.
La atleta lamentó la falta de sensibilidad
Frente a esos apoyos, la atleta lamentó la falta de sensibilidad que, a su juicio, encontró en las autoridades deportivas del Gobierno de Galicia y cuestionó la eficacia que, en su caso particular, ha tenido la estructura autonómica concebida precisamente para acompañar a los deportistas de alto nivel una vez que aparecen necesidades más allá de la competición. En este sentido, Vaquero fue especialmente crítica con el programa PROADE y con la Oficina de Atención al Deportista, dependiente de la Fundación Deporte Galego de la Xunta de Galicia, creada para prestar apoyo a deportistas y entrenadores de alto nivel o alto rendimiento en ámbitos como el asesoramiento, la orientación e inserción laboral, la conciliación académica, las ayudas económicas y la asistencia psicológica. Para Julia Vaquero, y a la vista de su propia experiencia, este departamento ha sido poco más que una «cortina de humo»: una estructura con objetivos y servicios anunciados sobre el papel que, cuando ella necesitó ayuda efectiva para reconstruir su futuro profesional, no se tradujo en ninguna solución concreta. La atleta considera especialmente difícil de justificar esta situación porque es licenciada en Educación Física, posee formación académica universitaria y acumula una experiencia excepcional adquirida durante años en el deporte de alto nivel. Pese a ello, según relató, el sistema no fue capaz de canalizar ese conocimiento y esa preparación hacia una oportunidad laboral. Vaquero contrapuso esta falta de respuesta con la ayuda que sí recibió de personas anónimas y de diferentes entidades del ámbito deportivo. De ahí que cuestionase abiertamente la utilidad real de crear estructuras destinadas a acompañar al deportista después de la alta competición si, cuando un deportista necesita ese apoyo, los objetivos anunciados no se convierten en respuestas efectivas.
«Las marcas terminan en estadísticas; las historias permanecen»
Por su parte, Isidoro Hornillos, autor de Chámome Julia, explicó algunas de las dificultades que hubo que superar durante la elaboración de la obra para ordenar cronológicamente las numerosas vivencias de Julia y, al mismo tiempo, trasladar al texto los diferentes estados de ánimo que acompañaron cada etapa de su vida. Hornillos estableció además un paralelismo entre la historia narrada y el propio escenario elegido para la presentación. Recordó que un Salón de Plenos municipal es el espacio en el que los representantes de los vecinos debaten asuntos de interés para la comunidad, y defendió que la historia de Julia también merece ser conocida, escuchada y debatida por la sociedad.
Para el autor, el verdadero valor de la obra reside precisamente en trascender los resultados deportivos. Julia Vaquero fue una de las grandes fondistas españolas, pero reducir su trayectoria a récords, campeonatos y clasificaciones significaría dejar fuera una parte fundamental de su historia. Hornillos resumió esta idea señalando que «las marcas terminan siendo meras estadísticas, pero las historias, cuando alguien las cuenta y alguien las escucha, permanecen en la memoria colectiva de una sociedad». Una reflexión que vinculó también con la necesidad de aprender de las experiencias vividas por otros grandes nombres del atletismo español, citando los casos de Jordi Llopart, Teófilo Benito o Yago Lamela, cuyas trayectorias posteriores a la alta competición pusieron de manifiesto la importancia de acompañar al deportista también cuando abandona el escenario en el que construyó su identidad durante buena parte de su vida. La presentación de Chámome Julia en A Caridá trascendió así la evocación de una brillante carrera deportiva para convertirse en una reflexión sobre qué sucede con la persona cuando termina el deporte de alto nivel, sobre la responsabilidad de las instituciones en esa transición y, especialmente, sobre la posibilidad de reconstruirse y afrontar una nueva etapa. Julia Vaquero quiso dejar precisamente ese mensaje ante el público de El Franco: su historia no termina con su carrera deportiva ni con las dificultades que atravesó posteriormente. Hoy se considera preparada para aportar la experiencia acumulada durante toda una vida y asumir nuevas responsabilidades personales y profesionales.
Para el autor, el verdadero valor de la obra reside precisamente en trascender los resultados deportivos. Julia Vaquero fue una de las grandes fondistas españolas, pero reducir su trayectoria a récords, campeonatos y clasificaciones significaría dejar fuera una parte fundamental de su historia. Hornillos resumió esta idea señalando que «las marcas terminan siendo meras estadísticas, pero las historias, cuando alguien las cuenta y alguien las escucha, permanecen en la memoria colectiva de una sociedad». Una reflexión que vinculó también con la necesidad de aprender de las experiencias vividas por otros grandes nombres del atletismo español, citando los casos de Jordi Llopart, Teófilo Benito o Yago Lamela, cuyas trayectorias posteriores a la alta competición pusieron de manifiesto la importancia de acompañar al deportista también cuando abandona el escenario en el que construyó su identidad durante buena parte de su vida. La presentación de Chámome Julia en A Caridá trascendió así la evocación de una brillante carrera deportiva para convertirse en una reflexión sobre qué sucede con la persona cuando termina el deporte de alto nivel, sobre la responsabilidad de las instituciones en esa transición y, especialmente, sobre la posibilidad de reconstruirse y afrontar una nueva etapa. Julia Vaquero quiso dejar precisamente ese mensaje ante el público de El Franco: su historia no termina con su carrera deportiva ni con las dificultades que atravesó posteriormente. Hoy se considera preparada para aportar la experiencia acumulada durante toda una vida y asumir nuevas responsabilidades personales y profesionales.