Coraje de campeón: Héctor Saavedra, jugando muy mermado por una lesión en el dobles, consigue dos platas que saben a oro
El origen en la gran final de dobles: Un dolor persistente que le complicaba la movilidad
Pero apareció el gran contratiempo: una inoportuna y dolorosa lesión empezó a martirizar a nuestro jugador. Pese a competir muy mermado en cada desplazamiento, Héctor se negó por completo a retirarse y se aferró a la mesa para apoyar a Gabriel hasta el final, aunque los dolores pasaron factura y el partido se decantó del lado de Cintas y Miró que cerraron el definitivo 3-1 en contra. El esfuerzo heroico y el compromiso demostrado por Héctor sobre la mesa fueron muy dignos y mercen nuestro reconocimiento. ¡Grande Héctor!
La final individual: Mermado y exhausto, pero compitiendo como un gigante
Como era previsible, la limitación de movimientos lastró el arranque del partido, cediendo la primera manga por 11-5 y la segunda por un ajustado 11-9 a favor del catalán. Pero lo que ocurrió en el tercer set fue sencillamente épico. Sacando fuerzas de donde no hay, aguantando los pinchazos en cada golpe y tirando de pura genialidad, ¡Héctor se apuntó el set por 9-11! Todos nos ilusionamos con su valentía, Al final, Miró logró imponer su frescura física en el cuarto set (11-8) para cerrar el encuentro 3-1, pero la huella de pundonor que dejó nuestro jugador fue imborrable. Has demostrado ser un deportista ejemplar y... ¡Te has ganado para siempre nuestro respeto Héctor!