Mucho más que un marcador: El CD San Pablo resurge con orgullo y da una lección de valores en Marín
Minuto a minuto: La metamorfosis de un equipo que se vació en la pista
El CD Cantera hizo valer su pegada y ensanchó las distancias en el minuto 7 (2-0), obligando al banquillo ibicenco a mover piezas y realizar rotaciones continuas para frenar las incesantes acometidas rivales. A pesar de encajar el 3-0 en el minuto 9, las nuestras no se descompusieron y empezaron a asomarse a la portería contraria con un par de disparos con mucha intención. La estrategia defensiva mutó hacia una circulación larga y envíos verticales buscando sorprender a la espalda de la zaga navarra. La recompensa llegó con el primer gol ibicenco, obra de Carla, que supuso en 3-1, aunque a falta de dos minutos para el entretiempo, el CD Cantera volvió a golpear dejando el parcial en 4-1 al descanso.
La segunda mitad mantuvo la misma tónica de entrega absoluta. El momento cumbre de la alegría amarilla y azul llegó en el minuto 8 de la reanudación: tras un magnífico saque de banda, el balón le llegó franco a Lucía, quien se sacó un tremendo zapatazo inapelable para mandar la pelota al fondo de la red. Un auténtico golazo que ponía el 5-2 y alimentaba la esperanza en la expedición de las islas, demostrando que este equipo tiene mucha pizarra y calidad en las botas.
La polémica de los 43 segundos: Lección de dignidad ante la pizarra rival
La decisión provocó el enfado monumental de nuestro entrenador, quien consideró una falta de respeto detener el partido para diseñar una jugada de estrategia con el encuentro totalmente resuelto y a falta de escasos segundos para acabar. Al pedir explicaciones en la banda, el preparador navarro argumentó que simplemente "querían practicar una jugada de los entrenamientos".
La respuesta de nuestro banquillo ante lo que consideró una soberbia táctica fue tan rotunda como cargada de valores:
Al reanudarse el juego, el técnico del CD San Pablo ordenó a todas sus jugadoras salir por completo del área defensiva.
Dejaron la portería totalmente desguarnecida, renunciando a defender la falta.
El mensaje implícito fue claro: Con el partido ya claramente decidido, consideró una falta de respeto que el CD Cantera parase el partido para ensayar una jugada de pizarra.
Lógicamente, ante una portería vacía y sin defensas que presionaran, las jugadoras navarras empujaron el balón a la red para firmar el 2-8 definitivo, tal y como quedó inmortalizado en el luminoso del pabellón