¡Orgullo eterno! El Class Sant Antoni roza la gloria y demuestra el verdadero significado de luchar hasta el final

31/05/2026
08:55
¡Orgullo eterno! El Class Sant Antoni roza la gloria y demuestra el verdadero significado de luchar hasta el final
Fue un partido de auténtica lucha y con el pabellón a rebosar
El baloncesto es un deporte caprichoso y, a veces, tremendamente cruel. Lo vivido este sábado en el Pabellón Siroko Sa Pedrera va mucho más allá de lo que dice un simple marcador electrónico. Ganamos el partido, sí, y lo luchamos con el corazón en la mano, dejándonos el alma en cada balón. Aunque esos malditos 19 puntos de desventaja que traíamos de la ida terminaron pesando demasiado en los últimos suspiros, nuestro Class Bàsquet Sant Antoni nos dio a todos una lección de coraje, pundonor y unión familiar que jamás olvidaremos. ¡Qué jodidamente orgullosos estamos de este equipo y de una afición que se dejó la garganta hasta quedar afónica!

Sa Pedrera fue una caldera mágica de ilusión

Tal y como veníamos palpitando durante toda la semana en nuestros artículos previos, sabíamos que la isla entera empujando iba a ser clave. ¡Y vaya si lo fue! Convocamos la operación +20 para llenar las calles de ilusión, y la respuesta de la gente fue simplemente espectacular. El Pabellón Siroko Sa Pedrera registró un lleno absoluto histórico, con 2.200 almas apretando y rugiendo desde el calentamiento.

Nuestros chicos sintieron ese calor de inmediato. Sabían perfectamente que la remontada requería vencer por más de 19 puntos, pero lejos de arrugarse por la presión, saltaron a la pista convencidos de que podíamos obrar el milagro. Había motivos para soñar, ¡y el equipo nos dio razones desde el primer segundo!

El alma de un bloque que llegó a tocar el cielo

Si algo define los valores de este Sant Antoni es el compromiso defensivo y el compañerismo. Desde el salto inicial, la defensa fue asfixiante, solidaria, de esas en las que si un compañero llega tarde, hay otros dos listos para ayudarle. Liderados por el acierto de Gantt y Johnson, junto a la garra de De la Rúa y Gómez en la pintura, el equipo empezó a marcar distancias.

¡Y llegó el momento de la locura colectiva! En la segunda mitad, desatamos un auténtico vendaval de juego. El aro parecía gigante para los nuestros y minúsculo para el Caja 87. Fue en ese tramo vibrante cuando se superó la barrera de los 19 puntos de la eliminatoria. Nos pusimos con un increíble +23 (63-40) y manteníamos un glorioso +19 (69-50) a falta de muy poco para el final. Teníamos la eliminatoria ganada virtualmente. Teníamos el ascenso agarrado con las yemas de los dedos. ¡La épica era real!

Caer con honor y la cabeza muy alta

Lamentablemente, el esfuerzo sobrehumano de ir al límite durante todo el encuentro empezó a pasar factura físicamente. Las piernas pesaban toneladas en el tramo definitivo. Si a eso le sumamos un par acciones muy polémicas que cortaron nuestro ritmo de juego y congelaron el partido a base de tiros libres, el premio se nos escapó de las manos de una forma muy dolorosa.

El partido acabó con un 71-56 a nuestro favor. Una victoria contundente en la cancha, pero insuficiente en el cómputo global. Por tercera temporada consecutiva nos quedamos a las puertas del cielo en la última ronda. Ver a los jugadores derrumbados en el suelo rompe el alma de cualquiera, pero la afición reaccionó como los grandes clubes: aplaudiendo de pie a unos guerreros que lo dieron todo. Felicitamos al Caja 87 por su ascenso a Primera FEB, pero que quede claro que el respeto que nos hemos ganado en toda España no se compra con ningún trofeo.
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Es Deporte: Nuestra sincera felicitación al Insolac Caja 87 por el ascenso conseguido

¡El sueño no se ha terminado, solo se ha aplazado un poquito!

A pesar de las lágrimas y de quedarnos con la miel en los labios una vez más, este golpe no nos va a derrumbar. Los valores que se respiran en el Class Bàsquet Sant Antoni, la entrega, la humildad, el sentido de familia y el no rendirse jamás, son los cimientos de algo que tarde o temprano terminará en éxito.

Josep Maria Berrocal y sus jugadores nos han hecho llorar, sí, pero de tremendo orgullo por defender nuestra camiseta de esa manera. Ahora toca lamerse las heridas, descansar y tener muy claro que la próxima temporada volveremos a la carga con más fuerza y más hambre. ¡El sueño no se ha terminado, solo se ha aplazado un poquito! ¡Bravo equipo, gracias por hacernos soñar despiertos! ¡Volveremos!